viernes, 5 de octubre de 2012

Señor Presidente


Respetuosamente, recurro a usted para, como venezolana que soy, darle mi punto de vista a ver si usted puede tomar en consideración el pensamiento de su pueblo y comenzamos de una buena vez a transitar por los caminos de la paz, la tolerancia y la concordia. No le voy a mentir diciéndole que usted alguna vez ha sido santo de mi devoción, ciertamente yo fui una de las muchas venezolanas que lloró amargamente cuando usted ganó las elecciones el diciembre de 1998. Me hubiera quitado el sombrero y aceptado mi equivocación, si en estos años usted hubiera realizado un buen gobierno, créalo, sinceramente. Me ha afectado mucho su discurso, el cual considero agresivo e insultante, una vez que usted se expresa con los términos: Plasta, mierda, pitiyankis, escuálidos, oligarcas, y así sucesivamente. Creo que un líder, un mandatario, presidente, o cualquier funcionario público debe, especialmente cuidar el lenguaje, la manera como se dirige a un pueblo. No se puede generalizar por uno, a un pueblo o gran parte de él. No se puede alabar a unos y rechazar a otros, por el mero hecho de disentir de su ideología. Creo que todos los venezolanos tenemos derecho a ser respetados, a ser agregados, a ser estimados como un todo “Su Pueblo”. Por mucho que le moleste a usted, como le aseguro que a una gran mayoría, todo lo que se dejó de hacer en la cuarta República, toda la corrupción que pudo haber, considero que no tiene derecho a vivir recordándolo y martillándonos con el temita, el cual ya nos marea, nos molesta y que si a ver vamos, no miremos atrás, si hay toda una vida y un futuro para olvidar lo negativo, hacerle méritos a lo positivo y sacar provecho en post del país. Por otro lado ese lenguaje divisionista no es nada idóneo, ese lenguaje ha traído como consecuencia que su pueblo se divida y un pueblo dividido es vulnerable y desdichado, porque no puede compartir el país al que todos tienen derecho, pero el odio no les permite reconocerlo. Nos ha dividido malamente, tanto así que los venezolanos nos tenemos miedo y por ley natural, por miedo, estamos a la defensiva y a veces también a la ofensiva. Los chavistas creen que nosotros “oligarcas golpistas”, queremos exterminarlos y que en nosotros está latente el sentimiento del odio. Y nosotros que ni somos oligarcas, ni somos golpistas, le tenemos miedo a su gente, porque serían los actores de sus innumerables amenazas. La realidad es, que todos somos un pueblo hermoso, alegre, humilde de corazón, gracioso y plural. Todos cabemos, como hemos cabido siempre, en esta hermosa geografía, que además está dotada de innumerables recursos naturales, como para que a cada quien le llegue su torta, siempre y cuando sea repartida equitativamente, sin acaparamientos, engaños ni corrupción.
Estoy de acuerdo y siempre lo he dicho, que los gobiernos que lo antecedieron a usted siempre beneficiaron a su tolda política y a aquellos que les hacían alabanzas. Pero ¿No prometió usted, lo contrario, en pro de tantos y tantos venezolanos que nunca han visto llegar su parte?. Yo, particularmente, jamás he recibido un vaso de leche, una beca, nada que no sea producto del trabajo de mis padres (cuando niña) o producto de mi trabajo, en la edad adulta. Y, considero que la corrupción y los mediocres gobiernos, fueron los que llevaron a una parte del pueblo a creer en usted.
Ahora bien, usted nunca dijo que cambiaría el nombre de nuestro país, tampoco que lo dividiría, menos aún que intentaría reformar la Constitución Nacional a escasos años de la Constituyente, menos aún que deseaba ser electo indefinidamente. Usted nunca dijo que aborrecía a la iglesia católica, ni que perseguiría a sus adversarios.
No nos dijo que la inflación se dispararía a cifras sin precedente, ni que llegaría el momento en que nuestros hijos tendrían que dejar de tomar leche. No habló de escases de alimentos para todos los estratos sociales, ni de controles de cambio, menos aún indefinido, ni dijo que la delincuencia aumentaría de tal forma que en Venezuela debían morir más personas semanalmente que cualquier país en guerra. Y todo porque no se le pone freno a los malandros. Se les ha más bien, auspiciado, a mi criterio, una vez que usted ha dicho públicamente, que el que roba, es porque tiene hambre.
No existe venezolano alguno, excepto usted y algunos otros que tienen buena escolta, que no haya sido víctima de la delincuencia. Ha habido familias destruidas, tantos huérfanos, tantas viudas y viudos, tantas madres que han visto morir a sus hijos como perros, tirados en la calle, víctimas del malandraje desatado. Y no veo que usted esté preocupado por la violencia que nos afecta. Y no veo que le mortifique ver como van cayendo tantos venezolanos honestos, por la inseguridad.
Me preocupa mucho que nunca le he oído tocar ese punto tan importante, me preocupa que a usted le perturba mucho la población que no está de acuerdo con su actuación como presidente. Con sobrada razón, porque no hemos visto soluciones, no hemos visto que los indigentes hayan disminuido, no hemos visto que los programas para las clases más necesitadas se estén llevando a cabo eficientemente.
Hemos visto como se han engordado los bolsillos de quienes andan a su lado.
Vemos con mal ojo la dotación de armamento innecesario en un país pacífico a lo largo de la historia, (Un país que ha sido líder en cuanto al respeto y la dignidad de los pueblos, que ha auspiciado la democracia, la paz mundial y los derechos humanos), vemos con mal ojo, las regalías a otros países, cuando aquí tenemos necesidades.
Yo creo, que no era necesario traer médicos de Cuba, cuando en Venezuela existen miles y miles de médicos y bien preparados. Si usted consideraba que tenían fallas o cometían errores, para eso fue elegido usted, para eso se eligió una asamblea, para eso, creo yo, que están los ministros y todos los poderes del estado. Para cumplir y hacer cumplir las leyes, para gobernar, que no es aplastar, si no dirigir cónsona y correctamente un estado y exigir a los ciudadanos, a los profesionales y al pueblo en general se cumplan las leyes y normas que deben regir en una sociedad sanamente establecida.
Creo que hablar menos, insultar menos, despotricar menos y hacer más, debe ser la consigna de ahora en adelante y tomar como lección, lo que los venezolanos hemos protestado, no sólo en las calles, si no también el algún referéndum. Que usted lo toma contra usted, considero que está equivocado, el hecho de no haber sido aprobada su reforma, no es contra Chávez, es contra un modelo que no se ajusta a las necesidades de los venezolanos, sean pobres, ricos, clase media, grandes o chicos. Simplemente los venezolanos somos gente, que nos gusta la libertad. Nos gusta ir cada 6 años a elegir a un presidente. Nos gusta elegir nuestros gobernadores y alcaldes, nuestros diputados; y que hagan honor a sus conciudadanos, cumpliendo con su deber, porque no son reyes, ni superdotados, ni dueños de nada, son servidores públicos y el servidor público, se debe a un pueblo para el bien, la unión, la paz, la concordia y el bienestar social. Cosa que no está ocurriendo en Venezuela, aunque intenten hacernos ver lo contrario. Los venezolanos no somos tontos, tal vez algunos no muy estudiados, otros no muy adinerados, o simplemente pobres, pero tontos, no.
Por favor, yo le pido que comience a gobernar, sin pretender meternos una ideología, si querer adoctrinarnos, sin pretender meternos por un riel. Que gobierne, buscando mejoras para el sistema penitenciario, buscando que la seguridad social llegue a todos los rincones del país, a todos los estratos sociales. Que la economía se estabilice y podamos detener la inflación. Que mejore el transporte, las vías de transporte, que mejoren las escuelas públicas, sin adoctrinamiento. No es doctrina lo que necesitan los jóvenes de este país, es educación, es prepararlos para que jamás se dejen pisar por ningún gobierno, es prepararlos para que sean profesionales y en la libertad ejerzan y tengan oportunidad de vivir una vida ideal. Que nuestras plazas y sitios públicos hagan honor a nuestro gentilicio. Que se respeten los símbolos patrios y que los venezolanos podamos confiar en nuestros militares. Que los respetemos, porque sean dignos de respeto. Que ese lema de “patria, socialismo o muerte” se extinga, aquí no debemos y no podemos hablar de muerte, si no de vida. Y los militares deben estar muy alejados de doctrinas, ellos se deben a la protección y salvaguardar nuestros intereses, territorio y recursos.
Señor presidente, vida para los vivos, vida y paz, sosiego y bienestar. No es su socialismo lo que nos perturba, porque un socialismo, moderno, democrático, no es perjudicial. Realmente no +es, si es de derecha o de izquierda, lo que importa, es que vaya al derecho y no al revés.
Es que sus palabras den un giro, de verborrea aplastante a discurso de promesas cumplidas, mensaje de unidad y concordia, de reconciliación y hermandad, en nuestro pueblo. Un discurso alegre y prometedor, entusiasta y efectivo, palabra y acción en equilibrio.
Y deje por favor que exista quien no piense como usted, allí está el reto de hacer un estupendo gobierno y tenga la seguridad que su cambio, su aceptación, su respeto por nosotros, su pueblo, será recompensado, no así lo contrario.
Permítanos transitar por nuestras calles, sin temores y con seguridad, permítanos escoger y decidir lo que consideremos mejor para nuestros hijos y permítanos la tranquilidad de que ellos puedan desenvolverse en una sociedad pacífica, digna, moral y cónsona. Permita, por favor, que las madres venezolanas, respiremos en paz y vivamos los años que nos queden con la tranquilidad de vivir en el mejor país del mundo, que podría ser, nuestra amada Venezuela. Permítanos ayudarlo a gobernar, porque un presidente no debe gobernar solo, debe gobernar para un pueblo y con un pueblo. Pero para que eso se cumpla, debe usted erradicar el odio que usted ha sembrado, que está enraizado y que ha ocasionado que muchas familias y amistades se hayan dividido y eso es muy lamentable, eso es incomprensible, eso es equivocado; porque de la división y el odio, sólo vienen los conflictos, las guerras y yo imagino que usted no desea ver a la tierra de Bolívar, que usted no quiere ver al pueblo de Bolívar, sumido en una guerra.
No lo molesto más con mis palabras, sólo le pido que se tome un tiempo para pensar, para darse cuenta que realmente, ha perdido usted la perspectiva, porque el poder corrompe, el poder desvía, el poder cambia a la gente y no sabe usted que es la inseguridad, porque usted y su familia, usted y sus cercanos, gozan de protección extra, gozan de gente que está destinada a dar su vida para salvar las suyas. Y creo que nadie tiene más derecho a la vida, que otro. Desde el momento en que nacemos, debemos gozar de los mismos derechos y eso no se cumple.
Intente usted, mantener buenas relaciones con los países del mundo, respetar las relaciones diplomáticas. Aunque sabemos que a usted le molestan los patrones de conducta, pero sin esos patrones, sin el cumplimiento de las normas diplomáticas, las relaciones se distorsionan, se enfrentan y debemos abogar también por la paz mundial. No sólo tiene usted una obligación moral con su pueblo, la tiene usted con el mundo, porque no somos un pequeño planeta, somos un país y necesitamos intercambiar todo tipo de asuntos con todos los países del mundo, no sólo con aquellos que se ajustan a su pensamiento. Somos terrícolas y nos necesitamos todos los habitantes de la tierra, indefectiblemente.
Le agradezco tome esta carta, como un gesto de solidaridad con usted y mis compatriotas todos. Un gesto de piedad, que es la virtud de perdonar y mirar con amor, aún a quienes nos han hecho daño. Y no puedo decirle el daño que sus maneras me han ocasionado y a mi familia. No puedo decirle las lágrimas que he derramado al ver como grita usted, como insulta y cómo abusa de nuestra paciencia, de nuestra condición de simples ciudadanos. No puedo decirle cómo me pesa la vida y como me entristece, cada mañana recordar y vivir, toda la agonía que se ha hecho la vida en mi patria.

Le digo algo: usted abusa también de su salud, exponiéndose a que los venezolanos tengamos que lamentar la muerte súbita de su presidente, porque le vino un infarto o que sé yo que ataque, de tanto batallar y pelear contra el viento y públicamente. Trate de estar sereno y pausado, creo que además así podremos entenderlo mejor. Y así sereno y pausado, coherente y tranquilo, podremos aceptar mejor sus ideas.

Reciba usted mis mejores deseos de paz y dé usted, por favor, a su país la tranquilidad que necesita para progresar. Utilice los recursos en bienes comunes, sin distingos de clases, de ideología y deje al agua correr, no la represe, porque huele mal.
Que tenga una feliz navidad, espero que la celebre, la disfrute y le sirva para meditar acerca de este pasado inmediato y torcido, el presente que tiene que asumir y cómo hacer del futuro el tiempo perfecto, conjugando todos los verbos: gobernar, ganar, vivir, amar, servir, recaudar, respetar, fortalecer, asegurar, etc, etc; de la forma más idónea, a fin de garantizar a los que estamos y a los que vendrán, una vida llena de sonrisas. Hágalo “ por amor” al prójimo, y así mismo.

Una venezolana cualquiera

Antonieta Bustamante
2007

No hay comentarios:

Publicar un comentario